Ace Combat X
Con un gran historial en las
consolas domésticas de Sony, la
saga de combates aéreos creada
por Namco tenía que llegar tarde
o temprano a PlayStation
Portable, y lo ha hecho con un
juego que mantiene los
principales rasgos que han hecho
que la saga Ace Combat se
labre un puesto de honor entre
los videojuegos, como la
combinación de aviones reales
con una clara jugabilidad arcade
en un mundo que fusiona, a su
vez, realidad y ciencia ficción
para dar lugar a combates
imposibles.
En este sentido, nos vamos a
encontrar un muy amplio plantel
de aviones, desde el
archipopular F-14 hasta las más
modernas máquinas de combate,
pasando por F-22 Raptor o un
A-10 Warthog, en una lista de
máquinas realmente extensa y
variada que nos servirán para
combatir en la guerra entre
Leasath y Aurelia. Por supuesto,
nosotros seremos un piloto
destinado a marcar la diferencia
en la lucha, como tantos otros
aviadores míticos. Nuestro
código es Gryphus-1 (miembro del
escuadrón Gryphus), aunque
nuestros enemigos nos han
bautizado como, simplemente,
Némesis. Pese a lo que podría
esperarse de un arcade de
combates aéreos, toda la
narración del juego está muy
bien hilada y es, de hecho, un
importante elemento para
llevarnos a través de los
diferentes combates, a través de
una interesante perspectiva
aportada por unos informativos
en los que se intenta
desentrañar el origen de todo el
conflicto.
La producción está bien
cuidada, como podemos percibir a
través de la gran cantidad de
voces que acompañan a la acción,
especialmente en los informes
previos a las misiones. Eso sí,
están por completo en inglés, si
bien es cierto que la calidad es
muy elevada y se acompañan en
todo momento por la presencia en
pantalla de los textos en
español con algunos errores
tipográficos ocasionales.
El control se ha adaptado muy
bien a la portátil, algo muy
encomiable dada la simbiosis que
a lo largo de las múltiples
entregas para las domésticas de
Sony había alcanzado esta saga
con el mando Dual Shock. De esta
manera, se ha conseguido una
sensación de control completa
sobre las ágiles maniobras de
los aviones con independencia de
la cámara empleada, aunque desde
luego la del interior de la
cabina es la más espectacular.
En cualquier caso, si la
configuración por defecto no nos
satisface, podemos cambiarla
desde las opciones del juego,
pero nos parece bastante
oportuna. Con los botones
laterales aceleramos y
deceleramos, y los botones
frontales sirven, por tanto,
para lanzar misiles, disparar
con las metralletas, fijar
objetivos y usar las armas
especiales que incorpore nuestra
máquina. Nos movemos, claro
está, con el stick analógico de
la consola, y todo funciona sin
inconvenientes, que, insistimos,
era una de las preocupaciones
que teníamos con respecto a la
llegada de la saga a la
portátil.
La interfaz del juego es
también muy sencilla como
consecuencia de su espíritu
arcade, presentando un radar y
las transcripciones de las
comunicaciones por radio, lo
justo para no distraernos
demasiado de los peligrosos
combates aéreos en los que
siempre estaremos en
inferioridad numérica, aunque
acompañados oportunamente en un
buen puñado de misiones por
algunos colegas de vuelo. En
esta ocasión, no podremos dar
instrucciones a esos otros
pilotos, una pequeña pérdida con
respecto a otras entregas, pero
que no echaremos de menos
demasiado durante el desarrollo
de la partida.
Uno de los inconvenientes del
juego deriva de la escasa
inteligencia artificial de los
enemigos, ya que si bien es
cierto que las misiones son
difíciles en ocasiones por el
número de enemigos (aéreos y
terrestres) así como por las
condiciones ambientales y los
accidentes geográficos, estos
son, por separado, bastante
tontos y no suelen realizar
maniobras complejas en ninguna
ocasión, ya sea para evadirse o
para atacarnos. Al menos, la
variedad de misiones nos
mantendrá lo suficientemente
atrapados dentro del juego como
para no prestar demasiada
atención a estos detalles, y es
que hay que reconocer que el
juego es adictivo y sabe superar
sus errores con soltura
ofreciendo buenas dosis de
acción al jugador.
Las diferentes misiones del
juego son, en líneas generales,
cortas, no requiriendo en ningún
caso más de quince minutos de
juego. Se adapta, por tanto, de
manera más que sobresaliente a
las necesidades propias de una
consola portátil, mucho más
propensa a partidas cortas que
una doméstica, facilitando el
progreso y las opciones de
guardado. Lo más destacado es,
eso sí, la posibilidad incluida
en esta entrega de poder escoger
en algunos momentos qué misiones
afrontar, ya que el orden puede
influir. De esta manera tan
sencilla se da una mayor
libertad de acción al jugador al
tiempo que se amplían las
opciones de rejugabilidad, ya
que nuestras elecciones
afectarán a diversos aspectos de
las misiones siguientes. En el
peor de los casos, esto
significará que si una misión se
nos atraganta, podremos optar
por otra y luego volver a ese
hueso.
Ace Combat X suma
quince misiones, una cifra más
que respetable, que nos dará una
buena cantidad de horas de
juego, con una rejugabilidad,
como decíamos, potenciada por la
posibilidad de tomar ciertas
elecciones con respecto a qué
misiones afrontar y en qué
orden, pero también gracias al
sistema de clasificación según
lo bien que nos desenvolvamos en
la misión y todo el sistema de
medallas, que se nos otorgan
según nuestros méritos y
objetivos cumplidos.
El catálogo de aviones
siempre ha sido importante en
esta serie, y no iba a ser una
excepción en su paso a la
portátil. Con cada misión vamos
sumando créditos que nos
servirán para hacernos con un
nuevo avión. Las diferencias no
serán solo estéticas, sino que
sus características de
maniobrabilidad, armamento,
velocidad y otras serán
capitales para alcanzar la
victoria, pues según avancemos
en el título será cada vez más
importante realizar la elección
adecuada en cuanto a la máquina
que vamos a pilotar, teniendo en
cuenta las características de la
misión.
Otra nueva opción es la de
mejorar los aviones una vez ya
los hayamos comprado, para, por
ejemplo, darles más potencia,
modificar parte del armamento,
reforzar su fuselaje, etc. La
aplicación de estas
modificaciones tendrá que
hacerse con cabeza, ya que si
bien es cierto que aportan una
buena serie de ventajas, lo
hacen afectando negativamente a
otros aspectos.
El paquete de contenidos del
juego se complementa con las
opciones multijugador, que nos
permiten, en red local, jugar
con hasta tres amigos más en un
buen surtido de modos
diferentes, aunque, claro, los
de combate directo serán los que
más atención se lleven. No por
ello deberíamos ignorar las
misiones de escolta o el asalto
a objetivos enemigos, pero lo
cierto es que enfrentarse en un
“todos contra todos” sigue
siendo lo mejor. El principal
inconveniente es, más allá de la
ausencia de modo de juego en
red, que cada jugador precisa de
su consola y su copia del juego,
y al no incluir la posibilidad
de introducir personajes
controlados por la máquina, si
sólo somos dos pueden resultar
un tanto sosas.
Gráficamente, estamos ante un
juego muy equiparable a las
últimas entregas vistas en
PlayStation 2, por lo que es uno
de los títulos más
impresionantes a nivel técnico
en PSP. Es cierto que ha habido
algunas pérdidas con respecto a
las versiones domésticas, como
texturas simplificadas y una
geometría algo más básica, pero
el resultado es impresionante.
Se ha perdido detalle en los
aviones enemigos y en algunos
elementos, como las explosiones,
pero son sólo criticables en la
medida en que establecemos una
comparación con una consola
doméstica. Y es que, dentro del
catálogo de la portátil, sin
salirnos de ésta, el título es
impresionante. Buenos diseños y
entornos, acompañados por
diferentes situaciones
climatológicas y de iluminación
conforman una ambientación
espectacular para un juego que
se mueve con agilidad y suavidad
salvo en ocasiones muy
concretas, como al acercarnos a
objetivos terrestres más de lo
recomendable. La banda sonora,
por su parte, destaca más por la
calidad de las voces y los
efectos especiales que por sus
melodías, pero lo que más nos
interesa en este juego es la
contundencia de los reactores y
demás efectos sonoros; y en este
sentido cumple con creces.
Conclusiones
Desde los inicios de la serie
hace diez años, y con seis
títulos a sus espaldas antes de
llegar a éste, la fórmula del
juego se ha ido refinando
entrega tras entrega, y es una
tónica que se ha mantenido en
Ace Combat X para PSP, un
juego que combina los
principales elementos
característicos de la saga con
las modificaciones necesarias
para adaptarse sin problemas a
las peculiaridades de un sistema
portátil. Tiene todo lo
necesario para convencer a los
seguidores de la saga y, además,
captar a unos cuantos nuevos,
con una jugabilidad tan robusta
y sólida como su apartado
técnico que conforma un título
realmente apetecible.